domingo, 25 de octubre de 2026

Elogio del saqueo

Durante la última semana ha vuelto a saltar a los medios de comunicación el viejo fantasma del saqueo. Bandadas de niños en negro como los cuervos de Van Gogh rompiendo el escaparate de Christian Dior y arrasando con todo lo que hay dentro de la tienda, etcétera. Fácilmente imaginamos los lamentos de los comerciantes que han visto conculcado su derecho al lucro. Quiero unirme a su protesta, porque también yo me he sentido víctima del pillaje, pero de un pillaje infinitamente más grave que el que ha afectado a los propietarios de negocios banales. Han sido los propios contenidos de mi conciencia los que me han sido hurtados para luego ser repartidos gratuitamente en unos pocos centenares de copias de un librito que se atribuye -pero es sólo eso, una sospecha, una conjetura- a mi viejo amigo Enrique Cabezón, cual si se tratara de un Robin Hood traicionero, que igual que me sonríe me roba. La editorial Planeta Clandestino ha publicado con muchos de los retazos de lo que pienso el libro Poetariado. Antimanual de sabotaje poético. 

 

 

Apenas había terminado de recordar en mi clase de Textos y problemas de la filosofía contemporánea que, después de Nietzsche, estamos forzados a reconocer que la escritura es siempre y, quizá, sólo pesa-nervios, nerviometro que expresa, que registra y mide de modo inmediato el estado nervioso de quien escribe, su complexión, las intensidades afectivas, su enfermedad, y citaba, como es costumbre, al pobre Antonin Artaud, quien, a decir de Sontag, introdujo "la mayor cantidad de sufrimiento en la literatura", para asimilarlo al igualmente pobre Karl Marx, quien el 22 de julio de 1867 atribuyera los pasajes más difíciles de El capital a los carbuncos que a poco le matan, cuando, nada más abrir Poetariado, me topo con el referente editorial a que dice adscribirse la obra: "pienso en El manifiesto comunista / si lo hubiese escrito Artaud". En realidad se trata de justamente lo contrario: de un poemario que hubiera escrito el Moro tras la Comuna. 

La hipótesis Marx-Artaud ya había sido introducida el año pasado por Santiago López Petit en su Tiempo de espera: Marx, Artaud y la fuerza del dolor, sin aún atender al carácter puramente expresivo de la obra marxiana, a la naturaleza estrictamente poética de El Capital. Su libro merecería una reseña aparte. Sin duda, López Petit ha señalado, una vez más, el sendero por el cual muchos habremos de profundizar en los años venideros. Ese camino está aún siempre por construir. 

El texto atribuido a Enrique Cabezón da los primeros pasos por esa vía: algunos son sus logros inestimables, lo que yo iba a decir, pero que me ha robado, las palabras objeto de pillaje: en primer lugar, la exigencia de escribir según nuestra desafortunada complexión: mal. Ya Artaud recogía este problema en su correspondencia con Pierre Rivière. Enrique lo sintetiza en un poema perfecto, y perfecto porque fallido:

Lo que aquí está en juego -había escrito 103 años antes Artaud frente el rechazo editorial sufrido- es el problema mismo de mi pensamiento. De lo que se trata para mí es nada más y nada menos que de saber   si tengo o no derecho a seguir pensando, en verso o en prosa.

¿Alguien con dos dedos de frente cree aún en el criterio desnortado del público lector, en la regla de los editores, en sí mismo o en los concursos de poesía? ¿Por qué se someten voluntariamente aún tantos al humillante cacheo de la policía? El problema siempre es el mismo: quién tiene derecho a pensar o, dicho de otro modo, quien es el juez y jurado que se eleva por encima de las potencias expresivas no mediadas para decretar cuáles singularidades son merecedoras de poder expresarse, qué destellos han de existir al fin, y cuáles, al contrario, deben ser borrados, tachados, silenciados y, en definitiva, exterminados. Quién forma parte del nosotros y quién se queda fuera: "El comunismo sin Estado / no es el premio final del camino. / Es la práctica cotidiana / de desmontar el Estado / dentro de uno mismo. / Dentro del partido. / Dentro de la asamblea. / Dentro del poema que dice nosotros / y todavía no sabe / quién se queda fuera", reclama el libro atribuido a Enrique Cabezón.

Sin duda, somos, como dice el libro, "obreros del verbo", más obreros en lucha, porque la mano que roba el verso es la misma que enciende la llama. Al fin, como las barricadas, el poema no pertenece al orden de la utilidad sino al del deseo. Es la trinchera desde la que lanzar la piedra a la policía. O, como quisiera el pobre Marx para su libro, el más terrible misil jamás disparado contra la burguesía.     

lunes, 19 de octubre de 2026

Una nueva esfinge

Una nueva esfinge se ha apostado a las puertas de Tebas. ¿Qué son estas revueltas que se extienden desde hace días por Europa? Un nuevo ciclo de conflictividad ha tomado forma siguiendo modalidades diferenciadas dependiendo del lugar y las tácticas empleadas. No está ni mucho menos claro que haya un hilo conductor que una las distintas luchas salvo que, como es habitual, la civilización occidental comienza a mostrar frente a todo lo que la impugna su rostro siniestro. Del otro lado, el rechazo a la policía, primer signo de cualquier proceso de construcción de autonomía, adquiere consistencia. Los próximos 5 de noviembre en Francia, 11 en España y 20 en Italia hay sendas huelgas generales convocadas. Las movilizaciones en Madrid y, en menor medida, en otras ciudades del Estado en defensa del derecho a la vivienda han llevado al gobierno del Partido Socialista en coalición con la izquierda de toda la vida -Partido Comunista y agrupaciones adyacentes-, a adelantar las elecciones, que tendrán lugar el 29 de noviembre. El tiempo histórico, una vez más, se acelera, aproximándose al tiempo impaciente de las expectativas de la vida cotidiana. Hasta hace apenas un mes parecía que viviéramos en un mundo de fascistas. En menos de tres semanas la ultraderecha ha perdido el protagonismo del que gozaba. Sin embargo, la disputa por la hegemonía está lejos de estar cerrada. Parecía que caminábamos indiferentes hacia el desastre. Una corriente de aire ha abierto la ventana. 

A cada manifestante un eslogan.
      (Los jóvenes franceses han desarrollado la práctica
 de dibujar cartones con mensajes).
 

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Perretes y monetes

 "Vio el César en Roma  unos extranjeros ricos que llevaban en brazos y acariciaban cachorros de perros y crías de monos y, según parece, les preguntó si es que en su país las mujeres no daban a luz niños. Como corresponde a un gobernante, reprendía así severamente a quienes derrochaban en animalitos el natural afecto y cariño presente en nosotros y que se debe a las personas". 

Plutarco, "Pericles, en Vidas paralelas.  

martes, 11 de noviembre de 2025

sábado, 12 de julio de 2025

Verano patafísico

                        Estividades tristes

Un aire de treno etéreo el estreno de esta estación.

Las insípidas ubres derriten en mamadas

la estola etiolada de colas ahogadas en el eterno vicio

& bajo los cenadores reinan extraños excrementos.

Yo lloro la muerte del Futuro Anterior

que el onanismo precoz ha desgastado.

Junto al establo de los valores van & vienen los lacayos.

Tristemente el ganado deambula por los prados

históricos donde trabaja por la patria

& los policías rodean a esos mamíferos

para que no los asustemos al grito de: Muerte a los maderos.

¿Morir?, dicen los porcinos de porcelana

tan afanosos de toquetearse el epiplón.

Pero el sol rojo-garganta es eterómano

bate el campo de una buena reprimenda.

Mi pruritanismo poético siempre se ha quedado atónito

ante el etilismo poco ético del verano

─participan en su asamblea plenaria

algunos Pornósofos, Escatolantes & Coprólogos retrasados

que contemplan en el escaparate playero

la tienda del verano.

¿Entenderá esta Humanidad miriapigia alguna vez

que el mundo es un Gran Culo

en que patidifusos ver el absceso de lo absoluto?

 

Julien Torma, Le Grand Troche: sorite (1925).

jueves, 22 de mayo de 2025

Un ramo de flores

La editorial Eolas me publica en unos días esta pequeña colección de poemas. En la trasera se puede leer el siguiente texto: 

"A la entrada de su casa hay un retrato de Ho Chi Minh y una cita en latín de los Salmos que dice: los impíos deambulan en círculos. Dejemos los controles de identidad para los registros policiales. El poeta despliega su tarea en el espacio clausurado del eterno retorno de lo mismo. En cada vuelta lo que regresa es distinto. Ese mismo sol que sale es otro diferente. Nadie volverá a ver este amanecer ni en el espejo ese rostro que mira al suyo. En el ciclo de las repeticiones todo es pura fantasmagoría, como un ramo de flores o una bomba lanzada al vacío, siempre la primera vez y ya la última. Ibant obscuri sola sub nocte per umbram, escribe una y otra vez en este instante que es todos los instantes Virgilio". 

 Aquí puedes ver un teaser con el poema titulado ACAB:

 



martes, 22 de abril de 2025

Pablo Lópiz Cantó

Para una filosofía de la inmanencia