martes, 18 de enero de 2011

El mundo no es de los hombres

Mrs. Ícaro

No soy la primera ni la última
en permanecer sobre una loma
viendo al hombre con el que se casó
demostrar al mundo
que es un total, completo, absoluto, Sobresaliente
[gilipollas.

Carol Ann Duffy, The World's Wife
Mi torpeza a la hora de traducir poesía me obliga a escoger (para minimizar los destrozos) uno de los más breves poemas del fascinante libro de Carol Ann Duffy, El mundo de las esposas. En él, la escocesa afincada en Manchester desgrana voces que apenas sí habíamos sospechado existieran. Voces de mujeres que traicionan la perspectiva de los héroes que configuran nuestro imaginario. Los héroes de la mitología griega o cristiana. Pero también los héroes de nuestra historia reciente. Nuestras últimas mitologías. Elvis o Darwin. Freud. No importa.

Recuerdo que hace ya un tiempo el escritor Raúl García me habló de su proyecto de recomponer algunos mitos clásicos desde renovados enfoques. Algunas de estas relecturas, como aquella inolvidable en que se entrelazaran Teseo, el Minotauro y Ariadna, se pueden encontrar en su libro Calderilla. El libro de Carol Ann Duffy se sitúa en esta misma estela. Son muchos los poemas que de su libro me fascinan. Hay uno, sin embargo, que me resulta definitivo. Habíamos permanecido algunos --yo, por desgracia (maldito desde hoy sea Blanchot), he sido uno de ellos-- presos de la voz y la mirada de Orfeo. La autora me devuelve como en un relámpago, la voz de Eurídice. Como en sus ácidos Diálogos de los muertos hiciera Luciano de Samósata, Carol Ann Duffy nos ofrece la percepción de la muerta que descansa ya, harta de ser la Musa, harta de tanto músico y poeta.

PD.: Según el wikipedia, Duffy es Poet Laureate, es decir, poeta de la corte de Inglaterra, desde abril de 2009. Es la primera mujer y la primera persona abiertamente homosexual que obtiene el puesto.

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