domingo, 16 de noviembre de 2008

Moderación

Preciso es que quien quiera tener buen ánimo no sea activo en demasía, ni privada ni públicamente, ni que emprenda acciones superiores a su capacidad natural. Debe, más bien, tener una precaución tal que, aunque el azar le impulse a más, lo rechace en su decisión y no acometa más de lo que es capaz, pues la carga adecuada es más segura que la más grande.
Demócrito, en Kirk y Raven Los filósofos presocráticos, 593.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cuanta razón! ¡y yo que necio!

Pablo Lópiz Cantó dijo...

Qué te voy a decir. De hecho pensaba haberlo titulado "Autocrítica".

Pablo Lópiz Cantó

Para una filosofía de la inmanencia