miércoles, 3 de diciembre de 2008

La barricada

Tecnología política, la barricada se presenta como una máquina capaz de trastornar el orden, de hacer pedazos la homogeneidad aparente en que descansa lo social y de introducir tanto la desazón como las más exaltadas esperanzas en los corazones antes tranquilos. En definitiva, la barricada funciona. Como toda máquina, es máquina social, artificio, producto y fábrica a la vez. Y, sin embargo, a diferencia de otros mecanismos más comunes, a los cuales el hábito hace apenas perceptibles, la barricada se erige inquietante. Ella destruye la normalidad y suspende la gestualidad cotidiana, hasta el punto de que ha llegado a simbolizar esos instantes dilatados en que se da a contemplar la potencia de lo múltiple, el proceso constituyente. Habiendo llegado a encarnar la revolución, su arquitectura evoca la exasperación y la ilusión desbocada, las derrotas y los combates, el entusiasmo tanto como la ferocidad, a los héroes y a su sangre derramada. Obsesión para las fuerzas del orden a lo largo de más de un siglo, fuente de temor para algunos, también sobre ella han erigido las clases subalternas sus mitologías de salvación, sus utopías redentoras. Más importante aún, a su través han defendido los dominados su dignidad. Máquina politica, ella ha producido su imaginario y nuestra realidad.

1 comentario:

José Antonio Bielsa Arbiol dijo...

Hola Pablo:

He estado observando tu blog. Y he leído este comentario sobre la barricada, buena forma de abrir el apetito. ¿Qué te puedo decir? Desde el momento mismo en que cualquier cosa de este mundo es un hecho político, la barricada como "tecnología política" me trae a las mientes cierta idea de Sorel aplicable a las formas de violencia más efectistas. Pero ante todo precisemos el concepto de límite, porque es ese elemento trastornador del orden al que te refieres el que presupone en sí mismo otra forma de orden, aunque quede externa al orden mismo tal y como se entiende convencionalmente. Más que como un elemento social, yo entendería la barricada como un signo metasocial, es decir una distorsión de concepto cuyo alcance empieza más allá de la propia naturaleza de éste. Me explico. Cuando dices de la barricada que "como toda máquina, es máquina social, artificio, producto y fábrica a la vez", das a entender lo implícito en la cosa. Esto es la violencia. Partiré aquí de los conceptos de "límite" y "violencia" para entender el verdadero significado de la barricada: no es tanto un mecanismo atípico como una redundancia, un subrayado entre dos discursos. Barthes señalaba en un ensayo algo parecido. Es cosa vieja, aunque no esté jamás quieta. No me queda tan clara la "potencia de lo múltiple", pero creo que te refieres a las muchas subdivisiones que puede generar. Pero esto se remonta hasta época de Símaco, o de cualquier autor de segunda en liza que haya sabido diferenciar la lectura superficial de Homero como narrador y su trasfondo político. La barrica es, por encima de lo evidente, el elemento perturbador no tanto del orden como de los límites del orden. Cierto moralista (creo que Rivarol) comentaba muy por encima esto, pero en su época era comprensible. Nuestra barricada hoy, ¿qué es exactamente? No sabría decirte. Creo que somos nosotros mismos cuando nos rebajamos a aceptar la revolución pasiva del sacrosanto bienestar los que levantamos barricadas. Estoy cansado de ver levantar barricadas de aire. La verdadera revolución sólo puede partir de individuos capaces. ¡El resto es ¿historia?!

Pablo Lópiz Cantó

Para una filosofía de la inmanencia